Familia de escasos recursos no cuentan con televisión e internet en Minatitlán, un regreso a clases diferente

Familia de escasos recursos no cuentan con televisión e internet en Minatitlán, un regreso a clases diferente

Silvia Velázquez Martínez, enseña a sus hijas Jade y María, la primera de preescolar y la segunda de primaria, los pasos básicos de la educación.

La pobreza los lleva a tomar las alternativas tradicionales y empíricas pues no tienen acceso a una computadora, pantalla y mucho menos a internet.

Sentados en una cama, dentro de un cuarto de lámina de cuatro por tres metros, con un intenso calor que tratan de sobrellevar con un ventilador, es la manera en la que se aferran a continuar en la nueva modalidad de estudios, en la total desventaja, en las entrañas de la colonia irregular un Paso a la Gloria, donde abrieron las puertas del humilde hogar para mostrar el otro lado de La moneda, donde el piso no es firme en ningún sentido.

“Ahorita a la de preescolar le estoy enseñando las vocales y números, esto es complicado para nosotros porque no hay trabajo por la pandemia y ya lo poco que gana mi esposo lo agarramos para la comida”, expresó Silvia, reconociendo que el poco conocimiento que tiene lo comparte con sus hijos.

Como ella, Rosa Santiago Ignacio busca alternativas que van en apoyarse con compañeros de su hija estudiante de bachillerato, ambas sufrieron una misma desventaja, los televisores con los que contaban se apagaron para siempre con la caída de un rayo.

“Es difícil y complicado enseñar a los niños y que ellos sigan su educación, pero estamos buscando las alternativas que son pedir prestado con un primo que nos facilita un teléfono o conseguir las tareas, pero sigue siendo complicado”, dijo el ama de casa con tres niños, dos de ellos en primaria y la adolescente de prepa.

Y es que en más de un 80%, las familias de Paso a la Gloria son trabajadores independientes del cementerio de la colonia “Miguel Hidalgo”, siendo etiquetados entre sepultureros, aguadores y marmoleros, los ingresos son mínimos y con el paso de la pandemia aquellos 100 pesos que podían llevar a casa, disminuyeron al grado que apenas y alcanza para medio kilo de frijoles y tortillas.

“La única solución que tenemos es seguirles enseñando nosotros mismos porque en mi caso no hay para reparar una tele, o componemos el equipo o comemos”, subrayó Rosa.

Sin embargo, en medio de la necesidad, de la pobreza que fluye en cada metro de ese rincón, quizá uno de los más olvidados, sigue existiendo la esperanza de salir adelante con o sin instrumentos, rebasados por la tecnología que los olvida por la falta de recursos y los hace soñar y vibrar al pensar que algún día alcanzarán las metas.

Este es el otro sector de los olvidados, los que a comparación de los 30 millones de estudiantes en todo el país que reportó la Secretaría de Educación Pública (SEP), no lograron empezar el ciclo escolar con el pie derecho, como Dios manda.

 

 

Fuente:  Sureste sur

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